Rosa Luxemburgo (5 de marzo de 1871-15 de enero de 1919) fue una teórica marxista polaca de origen judío, posteriormente ciudadana alemana, asesinada tras la revolución de 1919 en Berlín junto a Karl Liebknecht.

Feminista y revolucionaria, fue una de las pocas mujeres activas en política en un momento en que las mujeres ni siquiera tenían derecho a voto. Se licenció y se doctoró en económicas cuando pocas mujeres iban a la universidad. No vivió su vida como la mujer de alguien, lo que era un atrevimiento y una provocación a finales del siglo XIX y principios del XX. Y no sólo luchó contra la marginación por ser mujer. Además, era polaca y judía, dos peculiaridades que podían hacer aún más difícil la vida en Alemania.

Desde niña, ya en su pequeño pueblecito de Polonia y en Varsovia después, se reveló ante la sociedad en la que vivía. Nunca aceptó el sistema por considerar que prejuiciaba al pobre y a la mujer.

Se afilió con 15 años al Partido Socialista, fue líder del Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia, y también militó en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Después, desde 1914, integró el grupo internacional que posteriormente se convirtió en la Liga Espartaquista, un grupo marxista que será luego el origen del Partido Comunista de Alemania (KPD).

Al terminar la Primera Guerra Mundial fundó el periódico ‘La Bandera Roja’, junto con el alemán Karl Liebknecht, y tomó parte en la frustrada revolución de 1919 en Berlín, aún cuando este levantamiento tuvo lugar en contra de sus propios consejos.

La revuelta fue sofocada con la intervención del ejército y la actuación de los freikorps o ‘cuerpos libres’. A su término, cientos de personas, entre ellas la propia Rosa Luxemburgo, fueron encarceladas, torturadas y asesinadas por dichos grupos.

También es autora de varios libros, entre los cuales encontramos algunos más conocidos como Reforma o Revolución (1900), Huelga de masas, partido y sindicato (1906), La Acumulación del Capital (1913) y La revolución rusa (1918), en el cua realiza una crítica a la misma, al sostener que la vía soviética no puede generalizarse a otros países. Una de sus frases más conocidas es “Socialismo o barbarie”, con la que se refería a que no se puede consentir con el capitalismo. La líder comunista defendía que el capitalismo se extendería a los países no capitalistas para poder sobrevivir y una vez los territorios hubieran sido agotados entraría en crisis y se colapsaría.

Tanto Rosa Luxemburgo como Karl Liebknecht poseen una gran carga simbólica para el marxismo, especialmente en Alemania. Actualmente, el segundo o tercer domingo de enero de cada año, se celebra en Berlín el día de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, en recuerdo del asesinato de los dos dirigentes, el 15 de enero de 1919.

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