De nuevo un neologismo anglófono que nace de la unión de dos palabras, en este caso “he” (él) y “repeating” (repitiendo). Describe la situación en la que un hombre se apropia de las ideas, opiniones o comentarios realizados por una mujer, limitándose a repetirlos, y recibe por ello el crédito que ella no recibe.

Generalmente esto ocurre dentro del ambiente laboral, y mientras que los comentarios de la mujer pasan completamente desapercibidos y son ignorados, el hombre recibe alabanzas y felicitaciones pese a que ha expresado exactamente lo mismo.

De esta forma, las mujeres nos vemos obligadas a escoger entre responder de forma cortante para recordar que la idea original salió de nosotras con un «Sí, es exactamente lo que acabo de decir, gracias» o dejar que los hombres se lleven el crédito para no parecer bordes.

Todas las mujeres hemos vivido alguna vez una situación similar, generalmente en el entorno laboral.

La anécdota

En 2016, la periodista Julie Eilperin publicó en el Washington Post una anécdota ocurrida en la Casa Blanca durante la presidencia de Obama, y que fue aplaudida como estrategia feminista para evitar el “heapeating”. Explica que las mujeres del grupo de asesores del presidente se quejaron porque sus voces eran ignoradas en las reuniones importantes y los hombres se apropiaban de sus ideas. Así que decidieron adoptar una estrategia que llamaron “amplificación”: cuando una de ellas mencionaba algo en una reunión, las otras lo repetían una y otra vez hasta que las escuchaban, siempre dando crédito a su autora original. Este comportamiento obligó a los hombres en la sala a reconocer las contribuciones femeninas y evitó que pudieran reclamar esas ideas como propias.

Origen del término

Parece que el origen del nuevo término tiene lugar en las redes sociales, concretamente en Twitter. En 2017, Nicole Gugliucci publicaba: «Mis amigas han acuñado un concepto: hepetead para cuando una mujer sugiere una idea y es ignorada, pero cuando un hombre la repite todo el mundo la adora». El tuit ha acumulado más de 58.000 «retuits» y más de 184.000 «Me gusta» desde su publicación.

Desde el mansplaining han aparecido diversas palabras “hermanadas” que resumen a la perfección situaciones que vivimos las mujeres desde hace largo tiempo, que hasta ahora no tenían una palabra como tal que nos permitiera referirnos a ellas. Es el caso de hepeating o, por ejemplo, de manterruption (la costumbre masculina de interrumpir de manera innecesaria a una mujer en medio de una explicación o discurso) o manspreading (que se refiere a la costumbre de algunos hombres de sentarse con las piernas muy abiertas en espacios públicos).

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